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jueves, 1 de septiembre de 2011

Helado de yogur y frutos rojos

Hace un par de semanas, otra compañera bloguera, ya no me acuerdo cuál de todas, hizo un helado de frambuesa o frutos rojos con yogur.

¡¡Casualidades de la vida, me había despertado esa mañana pensando en el mismo helado!! Y cuando nada más desayunar me vine por aquí a ver qué habíais hecho, ella acaba de colgar el helado, me quedé alucinada, aunque este tipo de cosas me suceden muy a menudo…



La cosa es que por fin esta semana tuve tiempo de hacer el helado y aquí os lo presento. Me pareció una buena idea, ya había soñado con hacerlo de esta forma, cambiarle el aspecto de presentación, una capa roja y una capa blanca, nada de mezclarlos.



Nos quedamos muy sorprendidos porque parecía un helado de cualquier heladería de las buenas que tenemos en Zaragoza, sobre todo el de yogur, que es el que más difícil creí que sería.

La verdad que, como últimamente, y ya he dicho, me estoy inventando recetas que salen a la perfección, y éste helado es otra de ellas. Sólo hay que abrir el frigo e investigar!
                                            


Como todos los helados, éste también lo hice con la heladera, un buen invento por cierto, aunque hace bastante ruido (mete mucha ruidera, como diríamos aquí, jajaja).


Para la base de frutos rojos:
-200 gr de frutos rojos (yo usé congelados)
-medio yogur natural
-2 cucharadas y ½ de azúcar extrafino


Para el helado de yogur:
-3 yogures naturales
-15 gr de azúcar extrafino (y 10 gr más para montar la nata)
-2 cucharadas colmadas de leche condensada
-200 ml de nata para montar


En un vaso de batidora echar los frutos rojos, con el resto de ingredientes y batir hasta obtener un puré.

Verter sobre un molde transparente o un molde que luego se pueda desmoldar para que se vean los dos colores. Yo usé un pirex de cristal.

Dejamos en el congelador una noche.

Al día siguiente, en un bol grande vertemos los yogures, con el azúcar y la leche condensada, batimos con las varillas eléctricas y reservamos.

A continuación montamos la nata con el resto del azúcar con las varillas eléctricas. Una vez bien montada, lo agregamos a los yogures y removemos con cuidado, con movimientos envolventes para que la nata no se baje tanto.

Dejamos reposar 4h en el frigorífico.

Una vez han pasado 4h, montamos la heladera y vertemos la salsa dentro y dejamos que trabaje 30 minutos.

Después de 30 minutos, sacamos del congelador nuestro pirex del día anterior y lo vertemos sobre la capa de frutos rojos; después volvemos a congelar por 2h más.


El resultado: un espectacular helado de yogur y frutos rojos como el de cualquier heladería.


martes, 28 de junio de 2011

Helado de lima-limón

Por fin! Por fin! Al fin he podido usar la máquina para hacer helado!!
Es increíble! Es un helado muy cremoso y con un sabor auténtico… Creo que no voy a volver a comprar helado en ningún supermercado!



El domingo, metimos el recipiente en el congelador… Y ayer, estaba haciendo una perfecta y cremosa salsa de lima y limón… Unas horas más tarde, la máquina hizo el resto del trabajo y hoy estamos disfrutando de un estupendo postre, sano, hecho en casa, sin ningún tipo de aditivo ni nada parecido.

La única pega que tiene es todas las horas antes que hay que meter el recipiente en el congelador, ya que hay que calcular bien las 24h y luego 4h antes hacer la crema. Pero por el resto…


¡Todavía estoy que no me lo creo! Estamos alucinando en casa con esta maravilla.

Os dejo unas cuantas fotos y por supuesto, la receta.

Ingredientes:
-500 ml de nata para montar
-150 gr de azúcar
-el zumo y la ralladura de 3 limas
-el zumo y la ralladura de 2 limones

Si tenéis la máquina del Lidl, calcular 24h antes y sobre estas, 4horas antes habrá que hacer la salsa.

En un bol grande, vertemos la nata y con las varillas eléctricas la semimontamos, añadiéndole a la vez el azúcar poco a poco.
Una vez obtenida la consistencia deseada, rallamos las limas, los limones y los zumos de ambos, y lo agregamos a la salsa.


Mezclamos con una lengua de pastelería suavemente. Una vez que esté homogénea, tapamos con film y metemos al frigorífico durante 4h.

Preparamos y montamos la máquina; sacamos del congelador el recipiente; colocamos el resto de piezas de la máquina; removemos con la lengua de pastelería otra vez y vertemos dentro de la máquina encendida.

La dejamos trabajar durante unos 40 minutos aproximadamente. Como dice en las instrucciones, si a los 40 minutos no tiene la consistencia deseada, lo meteremos al congelador hasta obtenerla.



En mi caso pasaron los 40 minutos, pero era ya muy de noche, y no nos lo íbamos a comer todo, así que lo hemos dejado toda la noche dentro del congelador.

Y por último, lo sacamos 10 minutos antes de servir para poder formar bolas más fácilmente.


Resultado: un sabor fresco a lima y limón, perfecto para comidas muy abundantes y/o grasas.

jueves, 2 de junio de 2011

Pasta extra picante

Os presento otro de los platos de la Gran comida de Pasta. Siento la tardanza y el retraso, pero en una semana vuelvo a la carga.

Por que aunque no publique, tengo muchas recetas fotografiadas y sólo tengo que escribirlas, pero las cosas hay que hacerlas bien y con tiempo, y eso es lo que no tengo ahora mismo de sobra, tiempo.

En francés diría: "j'essaye de retenir le temps, comme j'essaye d'attraper de l'air entre mes doigts".
Intento retener el tiempo, al igual que intento atrapar el aire entre mis dedos.


Volviendo a nuestra cocina.
Como esta pasta es super rápida os la dejo ya y así os dejo con la miel en la boca, por que la siguiente será una maravillosa lasaña.

La verdad que no hay mucho que explicar, únicamente lleva pasta fresca, y una base de tomate frito con cebolla y una buena dosis de picante: especias picantes italianas.

Para hacer el tomate necesitaremos:
-una lata de tomate triturado
-una lata pequeña de tomate concentrado
-media cebolla picada
-una cucharada colmada de especias picantes italianas
-aceite
-sal y azúcar

En una sartén, vertemos aceite y la cebolla. Dejamos unos minutos hasta que empiece a dorarse. Bajamos el fuego a la mitad. Añadimos las especias y rápidamente el tomate triturado y el concentrado.



Echamos una pizca de sal y de azúcar (para corregir la acidez del tomate).
Removemos y tapamos, por en cuanto el tomate coja temperatura empezará a saltar. En ese momento bajamos el fuego casi al mínimo.

Vamos echando un ojo de vez en cuando y removiendo para que no se pegue.

Cuanto más tiempo esté cocinando mejor.


Mientras se hace el tomate, cocemos la pasta.
Esta vez usé tagliatelle normal.

Una vez cocida la pasta, y escurrida, rápidamente la agregué a la sartén. Digo rápidamente porque siempre es bueno guardar un poco del agua de cocción; así que hacer rápido este paso y aunque escurran agua verterlos sobre el tomate.

Rehogamos unos minutos y echamos un poco de orégano por encima.



Y para demostraros que estuve todo el día metidica en la cocina y pasándolo bomba, os dejo las tres bolas de pasta, en orden de arriba abajo: normal, roja (tomate) y verde (espinacas).

miércoles, 11 de mayo de 2011

Tiramisú

Y siguiendo con la esencia italiana, intercalado con la pasta fresca, os dejo mi receta de Tiramisú.



Es un plato típico italiano, a base de bizcochos, café, licor de avellanas y por supuesto, su crema de queso Mascarpone. Este queso es muy cremoso y muy usado en postres ya que es algo dulce y altamente calórico. Se trata de una sucesión de capas de bizcochos, crema y cacao en polvo.


Hay múltiples variaciones de este postre, y la verdad, que he visto varias recetas, por televisión y en libros, y me sigue gustando más la que he hecho siempre, que es ésta.



Es mi primer postre por excelencia que hago en casa desde que soy muy pequeña. Igual que he hecho yo durante más de diez años, los niños pequeños, pueden ayudaros, e incluso dependiendo de la edad que tengan, pueden hacerlo casi solos, seguro que están tan encantados de hacerlo como cuando lo hacía yo.

El Tiramisú es mi postre favorito ante todo, junto con un buen helado o un pastel ruso. Son tres cosas a las que no puedo decir que no; mucho tengo que haber comido para decir que no a una de esas tres cosas.



Siempre, hasta hoy, hemos hecho el Tiramisú con bizcochos comprados, sale igualmente bueno. Sin embargo, hoy, para variar y no hacer una receta convencional, y ya que le tengo tanto aprecio al bizcocho del Brazo de gitano, he decidido hacerlo con bizcocho hecho en casa.


Este bizcocho es la base de los brazos de gitano que ya os he enseñado en otras recetas anteriores; lo que no he dicho en ellas, es que es el bizcocho de mi abuela, es el que ha hecho toda la vida, y yo lo he heredado, por supuesto.
No os dejo la receta para hacerlo, pero si el enlace donde podéis encontrar los ingredientes y las explicaciones pertinentes para ello, ya que lo hemos hecho varias veces.

Aunque si que os voy a explicar qué hacer para obtener bizcochos como tal.



En cuanto tenemos la plancha del bizcocho fuera del horno y sin el papel (dado la vuelta sobre un paño, tal y como en el brazo de gitano) volvemos a darle la vuelta sobre el paño y con un buen cuchillo (yo usé uno de sierra fino) lo corté como en la foto.

Se suele recomendar que los bizcochos sean de Savoiardi, que son los duros y más pequeños, pero siempre me ha gustado más usar los blandos, aunque hay que tener mucho más cuidado.



A continuación os dejo los ingredientes y aunque el bizcocho que he usado sea hecho en casa, les llamaré “bizcochos” ya que habitualmente lo he hecho con los comprados. En cuanto a la cantidad no puedo deciros el número exacto de ellos, ya que depende del tamaño del bizcocho, del molde, bandeja o copa que uséis, la cantidad será muy diferente.
Habitualmente con bizcochos comprados, suelo usar bolsa y media.
En este caso, ya que los bizcochos eran caseros y más grandes, hice dos planchas y usé alrededor de una plancha y un cuarto.

Ingredientes:
-500 gr de queso Mascarpone
-bizcochos
-2 yemas de huevo
-4 cucharadas de azúcar
-medio vasito de vino de licor de avellanas (se puede aumentar o reducir la cantidad al gusto)
-cacao en polvo
-dos cucharadas generosas de nata montada de pastelería
-una clara a punto de nieve
-café bien cargado (una cafetera de 6 tazas)


Una vez hechos los bizcochos, podemos empezar con nuestra receta.

Primero tendremos que hacer el café para que no nos quememos. Mientras, vamos preparando todos los ingredientes para tenerlos a mano. Y elegimos una copa o bandeja o molde hondo.
Cuando tengamos el café hecho, removemos con una cucharilla y vertemos una parte en un plato hondo para que se vaya enfriando.


Hacemos la crema: en un bol grande, mezclamos el queso con el licor y el azúcar, removemos bien con las varillas, y a continuación, añadimos la nata, y los huevos, volvemos a batir con las varillas y por último, agregamos la clara a punto de nieve, incorporándola con movimientos envolventes con una lengua.



Montamos el postre: situamos nuestro recipiente cerca del plato del café y comenzamos a remojar los bizcochos uno a uno en el café, hasta cubrir el fondo con éstos.
Hay que ser muy rápido en este paso ya que los bizcochos en cuanto se humedecen un poco se rompen, así que no hay que bañarlos ni dejarlos flotando como barquitos en el café, ya que serán inutilizables para nuestro postre.
(Uso guantes para hacer esto, ya que el café amarillea los dedos al cabo de un rato).



Una vez cubierto el fondo con los bizcochos, cubrimos con la crema, ayudándonos de un cazo; hay que ser generoso, aunque tampoco hay que pasarse.
A continuación, espolvoreamos el cacao (al gusto) tamizándolo sobre la crema y los bizcochos.



Repetimos estos pasos (bizcochos, crema y cacao) tantas veces como en nuestro recipiente nos sea posible, aunque de todas formas, no suelen hacerse más de dos o tres capas de bizcocho.
Se termina espolvoreando con más cacao.
Y se tapa con papel film.

Dejamos reposar al menos dos horas en el frigorífico (aspecto de las fotos) aunque es conveniente, si es que podéis resistiros (yo no pude…), que lo consumáis al día siguiente, ya que la crema se habrá compactado por completo y además de sabor es aún más bueno, si cabe.



Una advertencia: no apuréis la bandeja hasta arriba del todo, ya que si no el cacao se pegará al papel film, y en el momento de servir quedará muy feo.

Para servir espolvorear más cacao, ya que se habrá humedecido con la crema, durante la noche, y queda más oscuro.

No dudéis en hacer este postre, os aseguro que quedaréis sorprendidos y vuestras visitas agradecerán tan maravilloso bocado…
De momento todo han sido halagos y exquisiteces para tan extraordinario dulce.

viernes, 6 de mayo de 2011

Pasta fresca carbonara a mi manera

Como os dije en la entrada anterior a la del Bizcocho de chocolate sin azúcar, prosigo con la Gran Comida de pasta fresca que hice.




La verdad que como comenté, es muy divertido, aunque se necesite tiempo, está siempre bien invertido porque el resultado es como cualquier pasta fresca de calidad que podamos comprar en supermercados.
Y lo mejor es que, sólo tú sabes lo que lleva; no hay colorantes, ni conservantes, sólo huevo y harina, y la salsa que quieras hacer.



Los que me conocéis bien sabéis que la carbonara nunca me ha gustado, ya que eso de que lleve mucha nata, no me convence, pero una de las dos que os presento hoy, aunque una lleve una cucharada de nata, me gusta bastante.

Primera receta:

Ingredientes para hacer la pasta:
-2 huevos
-300 gr de harina

Ingredientes para la salsa:
-media cebolla
-bacon (al gusto)
-una cucharada de nata
-queso Parmesano (al gusto)
-un huevo
-pimienta
-sal
-aceite

Primero hacemos la masa de pasta, como ya hemos hecho en otras ocasiones.
Como veis en la foto para hacerlo más apetecible y gracioso, mezclé pasta “roja” (ya la expliqué en otra entrada previa) y pasta normal.
Elegimos qué forma queremos darle, en esta ocasión hice tipo spaghetti, y los cocemos y los reservamos.


Picamos bien la cebolla y la sofreímos en una sartén con un poco de aceite y pasados algunos minutos añadimos el bacon también picado en cuadraditos.



Agregamos la pasta bien escurrida y removemos, bajamos el fuego a la mitad. Y salpimientamos al gusto.

Mientras la pasta está en la sartén, mezclamos un huevo con el queso Parmesano, lo batimos todo junto y lo añadimos a la pasta.


A continuación añadimos nata y pimienta y volvemos a remover. Servimos.



Segunda receta:
Ingredientes para la salsa:
-media cebolla
-bacon (al gusto)
-pimienta
-un poco de queso Parmesano

Esta es muy sencilla y el doble de rápida.


Los pasos son los mismos que en la anterior, pero una vez dorada la cebolla con el bacon y añadida la pasta, salpimentamos y servimos qun un poco de Parmesano por encima (en la foto apenas se aprecia).

Un baccio!

miércoles, 27 de abril de 2011

Pasta fresca con crema de seis quesos

¿Hay algo más divertido y delicioso que hacer y comer, pasta fresca?

Casi la mitad de los días que estoy con mis amigos, les agradezco el maravilloso regalo que me hicieron para mi cumpleaños: la máquina de hacer pasta.

Ya hace un par de semanas que les invité a toda una comida de pasta, ya que, que menos que probasen la maravilla de regalo.

Así que voy a ir colgando a lo largo de estos días, los platos de pasta que les hice y también, algunos que hice aparte, unos días antes, para nosotros en casa.

Eso si, tanto en casa como con mis amigos comimos mucho, mucho. De hecho, casi ninguno pudimos cenar… jaja esa fue la clave del éxito. Eso sí, comimos mucho y quizás hice demasiada comida, pero bueno, siempre se ha dicho: ¡mejor que sobre que no que falte!


Ingredientes para hacer la pasta fresca:
-dos huevos
-300 gr de harina

Os dejo el enlace de cómo hacer la pasta de otra entrada anterior.

En este caso, esta pasta es de color verde y la otra roja, ya que decidí que al hacerla con crema de varios quesos, la pasta debería tener un color diferente, que resaltase por debajo de la crema. Pero, por supuesto, también se puede hacer normal. Aunque si es por el posible sabor que le pueda dar, no os preocupéis porque lleva muy poco.




-Si la queréis verde, sólo hay que cocer un bloque de espinacas congeladas (el tiempo de cocción será el que marque el fabricante en el envoltorio); se coge una cucharada, se echa en el vaso de batidora y se tritura, con unos pocos segundos al ser una cantidad tan pequeña será suficiente. La pasta resultante se añade a la masa para hacer la pasta. Al ser las espinacas húmedas, la masa os admitirá más harina.



-Si la queréis roja, se añade una cucharada de tomate frito. Igualmente, admitirá más harina.



Una vez reposada la masa, hacemos la pasta con la forma que queramos, spaghetti, tagliatelle, etc. 





O también podemos estirar simplemente la masa y cortarlos a mano con un cuchillo a lo largo, quedan perfectos también, aunque, habrá que hacerlos más estrechos porque en el agua doblan su tamaño.


Luego los dejamos secar en nuestro magnífico secadero improvisado...

Mientras cocemos la pasta, vamos haciendo la crema de seis quesos, para lo cual necesitaremos:
-una bolsa de 4 quesos
-un trozo generoso de Gorgonzola dulce
-dos puñados de queso Parmesano
-orégano
-50 gr de mantequilla
-sal
-pimienta negra
-un bote de nata líquida vegetal para cocinar (a mí me gusta más, pero podéis usar la normal)


Una vez escurridos, guardamos un vaso de esa agua de cocer la pasta.


En una cazuela grande ponemos todos los ingredientes y calentamos a fuego medio unos 10 minutos.
Cuando ya estén derretidos los quesos añadimos la pasta y un poco del agua que habíamos reservado para que no se peguen tanto.

Removemos bien para que impregne toda la pasta y servimos.


Y como dirían los italianos: A presto!

Y con esta receta participo en el concurso "Tu mejor receta" de Angie para celebrar sus 1.000 seguidores y 1.000.000 de visitas. Se puede hasta el 3 de junio mandar las recetas para participar.


lunes, 28 de febrero de 2011

Pasta fresca

Os presento mi nueva maquinaria de cocina: la máquina de hacer pasta.


¡Menudo gran invento!

La pedí para mi cumpleaños, y mis amigos me la compraron… Ya saben lo mucho que me gusta cocinar. ¡Otra vez más, a todos, gracias!



Sé que no todo el mundo tiene la oportunidad de tener una de estas en su casa. Además, incluso en Italia dicen que sólo los domingos hacen pasta a mano, ya que requiere su tiempo y trabajo.



En sí, la verdad que no es gran cosa. Pero el problema es tener la máquina y que la pasta salga bien, porque el resultado es espectacular. Varias personas lo han probado ya y os aseguro que es exactamente igual que la pasta fresca que se compra en cualquier sitio; de hecho, una de ellas, ni siquiera se dio cuenta de que la había hecho… Así que como veréis, está plenamente conseguida.

Sólo se necesitan 2 huevos y alrededor de 300 gr de harina.
Se hace con la harina un pozo y echan los huevos dentro. Y solo queda mezclarlo.
Más o menos se ve cuando la masa está, ya que no admite más harina y deja de pegarse a la mesa.



Se deja reposar durante una media hora en un cuenco.

Pasado este tiempo se hacen 3 o 4 porciones de ella y se van metiendo dentro de la máquina.

Hay que dejarlos secar un poco, ya veis que secadero tuve que montar en la cocina con dos sillas...



Y ya solo queda echarlos al agua hirviendo; se debe intentar separarlos uno a uno para que no te queden pegados.

Al ser pasta fresca se hacen en unos 5 minutos, de todas formas, siempre es conveniente ir probándolos.

En cuanto al aderezo… Hay millones y trillones de posibilidades. En esta ocasión elegí algo muy sencillo, tomate frito, queso y orégano, como veis en la foto.