Coeur de cuisine

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Coeur de cuisine - Corazón de cocina

viernes, 29 de noviembre de 2013

Málaga (II)



Al día siguiente fuimos al Museo Contemporáneo que también nos gustó mucho. 

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Paseamos por Calle Larios, como Independencia en Zaragoza, o Toro en Salamanca, y nos tomamos un aperitivo en la Antigua Casa Guardia. 


Pedimos tres vasitos de vino: lágrima, guinda y moscatel. 


 Además, unos mejillones al vapor, que también estaban muy buenos.


Como se hacía tarde y teníamos hambre, los amigos de Málaga nos habían recomendado probar el helado de Casa Mira… Y como somos poco heladeros… Pedimos uno. El sitio era muy majo y vendían de todo, polvorones, helados, chocolates Valrhona, bombones, etc.



Luego nos fuimos con la de Sevilla a comer a un chiringuito un super arroz con bogavante, que estaba… que no os quiero contar… porque se me deshace la boca sólo de pensarlo…!!! (creo que con la foto se aprecia…).



Terminamos la noche tomando mojitos varios (fresa, melón y normal) y cenando en un pequeño bar frente al hotel donde comimos caracoles morunos y más pescaitos, entre otros.

 



Por último día estuvimos en Mijas, un pueblo realmente bonito, típico andaluz. 

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Blanco y con detalles en azul añil (combinación que me encanta).

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Por la tarde fuimos a Muelle uno, en el Puerto de Málaga, que mientras anochecía se iba haciendo cada vez más bonito. 

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Estuvimos abriendo boca tomando unas huevas fritas, que me sorprendieron mucho, jamás las había visto. Era una textura diferente pero estaban muy ricas.

Para finalizar, y que no podía faltar en este viaje, cenamos en El Pimpi. Probablemente uno de los bares más conocidos en Málaga.
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Pedimos unos vinitos que acompañaron la estupenda cena a base de tapas.



 Ahí van:
Tostas variadas.


 Croquetas de puchero.

Chanquetes con huevo y pimiento rojo (delicioso!!!!!).

Berenjenas con miel y salmorejo.

Para nuestras últimas horas antes de volver a casa… Fuimos al mercado y compramos unos madroños. Creo que nunca los había probado, o al menos no de más mayor; yo me pasé toda la mañana insistiendo en que sabían a melocotón blando aunque algo ácido, pero estaban buenos.





Fueron unos días estupendos con gente más estupenda aún, ya que hacía mucho tiempo que no nos veíamos.