Coeur de cuisine

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Coeur de cuisine - Corazón de cocina

lunes, 3 de noviembre de 2014

Por Cuenca y Comiendo en Albarracín



Hace dos fines de semana estuve por Cuenca un par de días. Cuenca nos pareció muy bonita con sus casas colgantes de madera y el verdor de sus árboles (y sus muchas cuestas que me costaron un dolor de gemelos al día siguiente no muy agradable jaja).

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El tiempo fue estupendo, íbamos preparados para el frío y sólo refrescó por las noches, por el resto en manga corta, todo un lujo tratándose de Cuenca y de octubre, ya que el guía con el que hicimos la visita nos dijo que tenían nueve meses de invierno y tres de infierno.


El sábado comimos en El Secreto de la Catedral, me lo había recomendado un amigo de mi padre, y fue todo un acierto! La verdad que no tengo fotos, toda una pena, pero nos costó un rato encontrar sitio para sentarnos, estaba lleno y tardaron en atendernos demasiado por lo que en cuanto llegó la comida la engullimos del hambre que teníamos… Aún así, pedimos una gigantesca y estupenda Hamburguesa de Ciervo y una gran Ensalada de rulo de cabra con frutos secos.

En una tienda que había frente a Información turística entramos y compramos algunas cosas ricas como esta miel de Cuenca (baratísima por cierto, 12€ dos kilos de miel). Y también una torta de miel y frutos secos, Alajú, pero que por desgracia nos trapiñamos y no llegué a hacerle foto...
  
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Al día siguiente de vuelta, decidimos parar por Albarracín y comer aquí para emprender el camino con el estómago llenito. 

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Estuvimos en el Restaurante La Alcazaba, y fue otro gran acierto!

Nos atendieron rápido y fueron muy amables. Cada plato lo explicaban con todo detalle. Algo caro pero era un buen sitio y comimos muy bien.

De primero pedimos unos entrantes que fueron Migas serranas con uvas tintas y la Jerigota con huevo. Las migas estaban muy buenas, aunque más que migas eran tostones con jamón serrano y cebolla. La Jerigota nos llamó la atención por su nombre, era un pisto de cuchara con un huevo frito, muy bueno también.

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De segundo pedimos Jabalí en vino tinto, acompañado de puré de patatas. La carne se deshacía en el mismo momento de pincharla, estaba tierna y con un rico sabor de la salsa de vino.

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De postre tenían miles de cosas con queso: flan de queso, cuajada, pastel de queso, pero a mi se me cerraron los oídos en cuanto escuché “queso añejo con mermelada de calabacín y jengibre”. Obviamente no me puedo resistir a ese tipo de mezclas tan llamativas y lo pedimos… la mermelada estaba deliciosa, les hubiera pedido un botecito para casa jaja!

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